Unidad

Ha llegado la hora de deponer intereses personales. Unidad con todos aquellos que no estén con la embajada. Y asegurémonos de que en la unidad tengamos verdaderos representantes de los intereses del pueblo

martes, 24 de abril de 2018

La UIA reaviva la tensión con el Gobierno: "escuchan poco"


"El Gobierno dialoga mucho y escucha poco, es así", declaró esta mañana el presidente de la UIA, Miguel Acevedo




El jefe de los industriales dijo que en el sector hay "quejas muy fuertes" por los tarifazos a la energía.

Tras la polémica del mes pasado cuando Francisco Cabrera los acusó de llorones y luego de algunas semanas de tregua, desde la Unión Industrial Argentina (UIA) salieron a reavivar la tensión con el Gobierno con críticas a los tarifazos y a la falta de respuestas.

El anterior episodio de tensión se había cerrado con una reunión en la Casa Rosada donde Marcos Peña les prometió trabajar en mesas sectoriales para limar asperezas. A poco más de un mes de aquel encuentro, los resultados no parecen haber dejado conformes a los industriales.

"El Gobierno dialoga mucho y escucha poco, es así", declaró esta mañana el presidente de la UIA, Miguel Acevedo, quien de todos modos admitió que hubo algunos avances. "Reconocemos todo. Hubo una muy buena ley impositiva, pero los beneficios, las bajas de impuestos que son tremendamente distorsivos se van a hacer a partir de 2020, el puente hasta esos años tenemos que ver cómo lo transitamos. Nos va a costar a las industrias", agregó.

Acevedo aprovechó para sumarse a las críticas por el tarifazo que en los últimos días dejaron en una posición muy incómoda al gobierno y casi pusieron en la obligación a Macri de dar su primera cadena nacional para defender los aumentos.


El jefe de la UIA contó que durante las reuniones de Junta Directiva de la central, en las que participan unos 60 empresarios de diversos rubros, el tema de las tarifas viene siendo uno de los principales ejes de debate. "Cuando estamos juntos hay mucha gente se queja muy fuerte y con mucha razón porque es un costo adicional al costo argentino", dijo en declaraciones a FM La Patriada.

Acevedo sostuvo que el problema surgió por la extensión de la brecha entre los precios que estaban vigentes cuando asumió Cambiemos y los valores "a los que teóricamente" el país debe llegar para intentar recuperar la sustentabilidad energética.

"A nadie le gusta que suban el gas, la luz y el agua. Pero antes teníamos tarifas bajas y no contábamos con los recursos. Ahí es donde tenemos que buscar el equilibrio", dijo el empresario.

Consideró además que este es el "tema de la frazada corta" dado que se está debatiendo "cómo hacemos para no pagar tarifas abusivas" y en paralelo "rearmar todo el sistema de energía que teníamos en la Argentina y que lo fuimos perdiendo".

Al ser consultado sobre si el incremento de tarifas está afectando a la producción, Acevedo contestó: "Por supuesto que afecta. Son cuestiones transversales que afectan a todos, no queda nadie afuera. El público, a los comercios y a la industria.

jueves, 12 de abril de 2018

No les esta saliendo bien la cosa


El ataque del macrismo al PJ unificó a sectores impensados



El peronismo apeló el fallo político de la jueza María Servini de Cubría y encabezó un acto en la puerta de la sede de Matheu junto a dirigentes del peronismo que confirmaron el llamado a un congreso nacional para el 18 de mayo, órgano que tiene autonomía y no puede ser frenado por la jueza.
Antes del acto en la sede del partido, en las oficinas de la fundación de Julio Pereyra se reunieron una cantidad importante de dirigentes de todo el país. Hubo gobernadores, legisladores y representantes de las provincias. En la reunión se lo vio al presidente del PJ nacional José Luis Gioja, al vicepresidente Daniel Scioli, el gobernador Alberto Rodríguez Saá, Agustín Rossi, Pablo Moyano, Beatriz Rojkes de Alperovich, Víctor Santa María y Fernando Espinoza, entre otros.
Gioja afirmó que “quieren pasarse por el traste la soberanía popular que tiene que elegir el año que viene”. Luego sostuvo que “vamos a agotar todas la vías, pero no nos vamos a cruzar de brazos”. Finalmente, parafraseó a Nestor Kirchner y Lula y aseveró  “podrán cortar una y mil rosas pero no van a poder parar la primavera”.
De la provincia de Buenos Aires se los vio muy activos al presidente del PJ bonaerense, Gustavo Menéndez, a los intendentes Leonardo Nardini, Verónica Magario, Mariano Cascallares y Fernando Grey, entre otros
“No van a poder con el partido que crearon Perón y Evita”, dijo el titular del PJ Bonaerense, Gustavo Menéndez. Luego  evaluó que “en el peor momento del Presidente (Mauricio Macri), donde su gestión hace agua, donde su imagen ha caído, la respuesta es intentar con el aborto dividir al pueblo y ahora no se les ocurrió mejor idea de meterse con el partido. Aquí nadie baja los brazos, aquí nadie se entrega”.
Magario opinó que “este fallo es medio raro, este fallo tiene sabor a ser un fallo político sin argumento jurídico” y expresó que no se comprenden los argumentos de la Jueza en el marco de un partido que tiene representatividad en todas las provincias y en los municipios y “que eligió a sus autoridades en el 2016”.
En plena reunión de la dirigencia sucedió un hecho inesperado. Sonó el celular de Scioli y del otro lado del teléfono Eduardo Duhalde avisaba que “yo no tengo nada que ver con esto”, a lo que rápido de reflejos el ex gobernador le respondió: “Que oportuno tu llamado porque estoy acá con Gioja” y le pasó el teléfono, donde Duhalde volvió a repetir que no tenia nada que ver con la intervención.
Hasta el senador Miguel Ángel Pichetto, luego que todos los gobernadores salieron a apoyar a Gioja y para no quedar más comprometido con el gobierno nacional  emitió un escueto comunicado cuestionando el fallo de la jueza.
Nadie quiere quedar pegado a los aprietes del gobierno nacional y la justicia adicta a Cambiemos, excepto  Sergio Massa, Diego Bossio y Florencio Randazzo que prefirieron el silencio o quizás esperando a que los llame Luis Barrionuevo como prometió en el diario Clarín.

miércoles, 11 de abril de 2018

Máximo Kirchner: “Intervienen el PJ porque Macri no puede garantizar una victoria en 2019"


En medio de las críticas que generó la decisión de la jueza María Servinio de Cubría de intervenir el Partido Justicialista, el diputado del Frente para la Victoria Máximo Kirchner afirmó que esta decisión se debe a que el Gobierno nacional “no puede garantizar una victoria en 2019”.
“Creo que la intervención de cualquier partido político por las causas que dio la jueza no tienen sentido. Como con (Mauicio) Macri sólo no le alcanza, aparece"la "intervención del partido (Justicialista) para garantizar el 2019 con todo este tipo de trapisondas”, afirmó Kirchner.
En declaraciones a Radio Del Plata, el diputado por Santa Cruz también criticó el encuentro de legisladores peronistas en Gualeguaychú, al que calificó de “amontonamiento”.
Creo que el amontonamiento de Gualeguaychu tiene que ver con tratar de mostrar dirigentes a los que les cuesta enfrentar al  gobierno”, dijo.
“parecían estar más preocupados por decir si su límite es Cristina o La Cámpora cuando ojalá su límite hubieran sido los fondos buitre o el blanqueo donde le dieron cualquier cosa a los jubilados”.
“Hoy en Argentina el principal partido político está intervenido de manera inexplicable,  la principal dirigente opositora está procesada y con un pedido de desafuero y uno de los principales dirigentes sindicales también imputado”, precisó.
Kirchner señaló que “a esto hay que agregarle la detención de dirigentes sociales, de dueños de canales de TV opositores al Gobierno, que la principal aliada del gobierno (por Elisa Carrió) quiere llevar a juicio al presidente de la Corte Suprema (Ricardo Lorenzetti) y las brutales  represiones como las que fueron con la reforma previsional a  finales del año pasado”.
“Lo  que uno empieza a ver es cierta actitud del Gobierno de envalentonamiento para sostener el poder a cualquier costo y cualquier manera en 2019”, sostuvo.

martes, 10 de abril de 2018

EDUARDO FEINMAN DEFIENDE A CRISTOBAL LOPEZ

                                                        Programa de Santiago Cúneo.



lunes, 9 de abril de 2018

Avanza la Unidad del Peronismo : Encuentro en Catamarca


ENCUENTRO POR LA UNIDAD

Catamarca será sede de encuentro de Peronistas

Estarán presentes Agustín Rossi, Victor Santa María, Daniel Filmus, Felipe Solá, Daniel Arroyo, Fernando “Chino”Navarro y Alberto Fernández.

El encuentro se realizará este lunes 9 de abril en las instalaciones de un hotel céntrico y están invitadas todas las lineas internas del partido justicialista.
El Encuentro por la Unidad, tal como se denomina a nivel nacional y Unidos por Catamarca, trabaja en reunir a todas las lineas internas para diagramar un cronograma anual de actividades que se realizan a nivel país y que luego se trabajaran en el interior provincial para que los dirigentes de todo el país puedan expresarse.
El actual Senador por Santa Maria, Raul Chico expresó “Es un encuentro de todos los peronistas, de todas las líneas y agrupaciones, que tiene por objeto generar las condiciones para mantener nuestro Gobierno en la provincia y recuperar el Gobierno Nacional en el entendimiento de que sólo un proyecto peronista puede producir desarrollo con justicia social e igualdad de oportunidades”.
En Catamarca la premisa es trabajar en un marco de Unidad y respeto ya que los dirigentes están muy preocupados por la situación del país y Catamarca no esta ajena a los aumentos constantes de los servicios, al levantamiento de políticas públicas.
“Queremos saber  que piensa la gente, el catamarqueño sobre el futuro de cada lugar de nuestra provincia” añadió Chico.
La jornada partidaria tendrá 8 ejes de trabajo; Economias Regionales, Infraestructura para el Desarrollo,Turismo, Minería, Educación; Genero, Derechos humanos y Estrategia para sostener un gobierno Peronista.
Para quienes quieran participar deben inscribirse al mail unidosporcatamarca@gmail.com, están confirmadas las presencias de representantes de Belén, Angalgala, La Paz, Capayan, Tinogasta, FME, Valle Viejo, Santa Maria y Santa Rosa.

Declaración de John Perkins economista de USA comprobable en Wikipedia

Por favor leer, y luego comentar , reenviar o compartir CON TODOS AQUELLOS INGENUOS QUE NO LE DAN IMPORTANCIA A ESTE ENDEUDAMIENTO SALVAJE DE MACRI.....

Wikipedia: John Perkins (28 de enero de 1945, Hanover) John Perkins es un autor estadounidense. Su libro más conocido es "Confesiones de un sicario económico" (2004), en el que Perkins afirma haber jugado un papel en el proceso de colonización económica de los países del Tercer Mundo en nombre de lo que él describe como una conspiración de corporaciones, bancos y el gobierno de los Estados Unidos. Un periodista del New York Times encontró difícil de probar alguna de las afirmaciones más fantasiosas de Perkins, pero dijo que el recorrido de su carrera parece ser descripto con precisión.

domingo, 8 de abril de 2018

La ambigüedad de la Unidad – Por Ricardo Aronskind Publicado en La tecla Ñ




Como premisa a la construcción de un frente opositor a la alianza gobernante Cambiemos se afirma que el límite es Macri. Ricardo Aronskind analiza en esta nota qué implica ese límite, es decir, qué es Macri y qué lo define en sus diferentes perspectivas políticas.

Por Ricardo Aronskind*



La unidad opositora como imperativo se plantea en estrecha relación con el daño que el régimen macrista le hace al país, lo cual tiene mucho sentido.

Entre los criterios para delimitar el campo opositor, que en 2019 debería tener la suficiente potencia electoral como para desplazar a Cambiemos, se escucha decir: “el límite es Macri”.

Por lo tanto será necesario ponerse de acuerdo sobre una cuestión central: ¿qué es Macri?

Creemos que “lo Macri” se puede definir de tres formas muy diferentes, lo que a su vez define perspectivas políticas muy distintas.

Si el problema es con Macri como persona, o grupo familiar y de negocios, se puede solucionar sin demasiado esfuerzo. Hay muchas otras personas y grupos dispuestos a ejecutar el mismo proyecto económico-social que el actual presidente. E incluso de una forma más elegante e inteligente: Vidal, Urtubey, Rodríguez Larreta y tantos otros. El propio Massa, cuando fue a Davos para que “los inversionistas” lo conozcan como hombre “serio” (o sea, favorable a los intereses empresarios), parecía estarse proponiendo como la “alternativa peronista” a Macri, dentro del esquema neoliberal. En esta definición de “lo Macri”, cualquier cosa sería válida para “ganarle” en 2019, pero serían esperables muy pocos cambios en relación al “cambio” actual.

Si el problema, en cambio, es con la Alianza Cambiemos, en tanto construcción política, el tipo de desafío que se plantea es otro. Se trata de discutir qué se le critica al actual esquema político. Y tiene otro tipo de peligros.

Puede pasar lo que ocurrió con la Alianza, que después de una década de hacer anti-menemismo, llevó a la victoria a De la Rúa, que continuó prolijamente con los mismos lineamientos económicos menemistas (subordinación a las finanzas y a las multinacionales) y ¡hasta desembocó en Cavallo! Eso sí, sin Menem.

La Alianza renunció a discutir el modelo socio-económico de base, y trasladó todo el peso argumentativo a “la corrupción menemista”. Había que cambiar un personal político “corrupto” por uno honesto para gestionar… el mismo modelo económico-social. Fue la mejor forma de garantizar la continuidad “renovada” del régimen antinacional y antipopular que se construyó en los ´90.

El riesgo de adoptar este enfoque “de aparato” es que todo el énfasis se ponga en la captura de espacios en el sector público, cargos y control de fondos, sin una visión clara de qué país se quiere construir. Es la opción que hizo la UCR cuando se alió con el PRO para llevar a Macri al poder: no importa para qué, necesitamos ganar. El aparato político demanda puestos, más allá del para qué.

Hay una tercera lectura: el macrismo visto como la forma circunstancial que adopta una alianza social entre diversos intereses económicos locales y externos, para ejercer el monopolio del poder en Argentina, y subordinar al resto de los sectores a la lógica de sus negocios particulares. El macrismo es la tercera versión de un proyecto que apareció en 1976, y reapareció en 1989. Si este es el significado de “Macri es el límite”, la propuesta de Unidad tendrá enfrente al poder real, su construcción será más dificultosa y más exigente, y unos cuantos interesados en prebendas fáciles y rápidas seguramente perderán el interés en participar en el convite.

Entender la historia:

El 2003 es irrepetible: la aparición de Néstor Kirchner en el gobierno de la Nación fue una carambola histórica. De pronto llegó a la cúspide del poder formal una pareja que no respondía al consenso conservador previo, y que estaba dispuesta a construir poder autónomo y dar la batalla por un proyecto mucho más avanzado de lo que toleraba el poder real.

Luego de 12 años de dura confrontación para remover del poder a esos “indeseables”, todos los sectores conservadores del país están avisados: “eso” no puede volver a pasar.

La derecha macrista se muestra hoy mucho más combativa contra el polo popular que lo que fue la Alianza. El gobierno, aliado con los medios hegemónicos y parte del poder judicial, aparece decidido a reducir a la verdadera oposición a la impotencia mediante la demonización mediática, la persecución judicial y la represión abierta.

Resultado de imagen para nestor y cristina kirchner

Pero también los dirigentes peronistas conservadores no quieren volver a pasar por confrontaciones en las que no creen, ni subordinarse a conducciones cuyas metas sobrepasan largamente su (chato) horizonte de ideas. Cuesta creer que esa dirigencia quiera participar en un frente que se oponga en serio al proyecto de sociedad macrista.

Sin embargo, lo que aparece como novedoso en el actual escenario, es que el actual proyecto conservador neoliberal tiende a arrasar ese lugar del conservadorismo popular peronista, invitándolo a rendirse e incorporarse a las filas del pan-macrismo. La trituración política de Massa, el silencio completo de Randazzo, o la derrota de peronistas conservadores a manos de clones neoliberales en las provincias es una señal de lo que está ocurriendo. Si este fuera un modelo de “crecimiento” los peronistas conservadores podrían soñar con un espacio propio. Pero como es un modelo de desposesión de los sectores populares, su posibilidad de supervivencia política se reduce cada día.

Los componentes de la unidad:

No cabe duda que hay que buscar una amplia confluencia popular, pero no se puede construir a condición de que desaparezcan de escena los espacios políticos con vocación transformadora.

En ese sentido, la resistencia a Cristina Kirchner, el veto a su figura no debe ser pensado simplemente como falta de realismo político (¡37% de los votos en provincia de Buenos Aires sin recursos ni medios!), sino como liso y llano boicot a la construcción de un espacio realmente alternativo al macrismo. Hay, por supuesto, críticas válidas a Cristina por estilos, actitudes, decisiones que tomó. Pero no cabe duda que el problema que tienen muchos dirigentes peronistas nacionales, provinciales o gremiales con Cristina es que puesta en la circunstancia histórica de subordinarse frente al “campo”, a “Clarín”, a los “buitres” o a la embajada norteamericana, no se rindió.

Estos son puntos de profunda discrepancia. Los que contestan que frente a todo debió haber cedido ¿para qué quieren ir al gobierno? Para eso ya está Macri. Macri ya es Shell, es la Rural, es Paul Singer, es el Departamento de Estado.

La comodidad con la que intendentes, gobernadores o legisladores justicialistas se adaptaron a la orientación estratégica anti-nacional del macrismo muestra la solidez de sus convicciones. No alcanza el argumento de que “los aprietan con la Caja” para entender su posicionamiento lamentable en cuestiones estratégicas del país.

Algunos piensan que esa ductilidad de los aparatos políticos podría funcionar para cualquier lado, y que en una perspectiva electoral auspiciosa también aportarían sus aparatos y votos a un proyecto popular. La pregunta es ¿qué políticas estarían dispuestos a apoyar y a cuáles no?

Tenemos un ejemplo ilustrativo en el cambio de etapa entre Néstor y Cristina. La etapa Néstor fue económicamente sencilla en cuanto a las medidas fundamentales: el Estado se puso al frente ampliando el gasto público, creando trabajo y redes de contención social, e impulsando la expansión de la actividad económica. Se diría que es una etapa en la cual casi todo el mundo estaba de acuerdo, dado el punto de partida catastrófico.

El problema es cuando se supera esa etapa inicial de postración, y se comienza a discutir un proyecto de país más ambicioso. El peronismo conservador se agota allí. No quiere más transformaciones. Acepta al país atrasado, vencido, y se ocupa de restañar algunas heridas sociales. La derecha neoliberal aceptó transitoriamente al “bombero” que apague el incendio, pero luego lo quiso enviar a los cuarteles, y volver a retomar el control de los asuntos públicos, cosa que logró finalmente en 2015.

El próximo gobierno, si se logra derrotar electoralmente al macrismo, tendrá que enfrentar serios problemas y deberá contar con instrumentos adecuados y respaldo político y social suficiente para realizar cambios. Porque parte del poder macrista no reside excluyentemente en el Estado, sino fuera de él: ¿Quién maneja el dólar? ¿Quién las exportaciones? ¿Quién fija los precios? ¿Quién paga o evade impuestos? ¿Quién, en vez de invertir, fuga parte de la riqueza nacional al exterior?

Por lo tanto no es menor quiénes asuman las posiciones de decisión, y en qué forma se convoque al pueblo a participar.

3 cosas que son demasiado importantes:

Si se habla de la unidad del peronismo ¿no se debería discutir en torno a ciertos ejes que hacen a la identidad histórica del peronismo?

No es necesario ponerse de acuerdo en un programa extenso, porque cada día que pasa el país se deteriora y los problemas que surgen son otros. Pero si en orientaciones fundamentales.

Por dar sólo algunos ejemplos sobre los tres ejes peronistas fundamentales:

Soberanía política: ¿Sí o no a una política internacional no alineada con las potencias hegemónicas? ¿Sí o no a la construcción de la unidad sudamericana? ¿Sí o no una base militar norteamericana en el norte de nuestro país?

Independencia económica: ¿Sí o no al tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, ruinoso para la industria nacional? ¿Sí o no a promover desde el Estado todas las capacidades productivas del país? ¿Sí o no al apoyo decidido a la ciencia y la tecnología nacionales? ¿Sí o no a las políticas económicas que ponen la estabilidad económica del país en manos de los capitales financieros y las corporaciones concentradas?

Justicia social: ¿Sí o no a una postura pasiva frente a los problemas sociales? ¿Sí o no a darle instrumentos al Estado para que actúe en forma decidida contra todas las dimensiones de la pobreza? ¿Sí o no a la actual distribución del ingreso?

Son cuestiones básicas, en las que no debería haber dudas… si se quiere ser alternativa real, y no formal, a “lo Macri”. En los próximos meses, y al calor del deterioro económico, social e institucional que genera Cambiemos, muchos aspirantes a protagonistas deberán mostrar sus cartas.

Buenos Aires, 19 de febrero de 2018

*Licenciado en Economía UBA y Magíster en Relaciones Internacionales por FLACSO. Candidato a Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires. Investigador-docente en la Universidad Nacional de general Sarmiento, en el Instituto de Desarrollo Humano.
Profesor en la Facultad de Cs. Sociales y Cs. Económicas de la UBA. Docente en la maestría de Historia Económica en la FCE UBA, y en la Maestría en Cs. Sociales del Trabajo en el Centro de Estudios Avanzados de la UBA.



martes, 20 de marzo de 2018

HAY FUTURO, HAY 2019




Como dicen los Olimareños en Cielo del 69 (que bien podría llamarse del 2019), las cosas han comenzado a cambiar , porque : “hay un arriba nervioso, y un abajo que se sube”
Los encuentros en La Universidad Metropolitana para la educación y el Trabajo (UMET), el de La Pedrera, provincia de San Luis y el congreso unificador del Partido Justicialista de Hurlingham, mas los que se vienen, muestran a las claras que la dirigencia del peronismo está avanzando en asumir el reclamo social de unidad para desalojar del poder a los causantes de la debacle económica y social mas destructora de la Nación que tengamos memoria.
Ha transcurrido casi un año exacto desde el Acto del 7 de marzo del año pasado, en el que cientos de miles de argentinos exigieron, de manera espontánea e inesperada, que el triunvirato de la CGT pusiera fecha a un paro general contra el gobierno de la oligarquía empresaria gobernante.
Fué el arranque de una serie de movilizaciones de enorme envergadura y por diversos motivos, como la tradicional por la Memoria Verdad y Justicia, la realizada por la aparición con vida de Santiago Maldonado, la del 2 X 1, por la reforma previsional, contra la violencia de género etc, etc, en las que la masividad muestra que allí subyace de manera clara y contundente, el descontento social por las políticas llevadas adelante por el gobierno, que en vez de recapacitar y modificarlas, apostó a profundizarlas amparado en su gigantesca protección mediática, en su control de la justicia y en el incremento de su aparato de represión.
Durante este tiempo y embanderados en el resultado electoral de octubre, que pretendieron instalar como triunfo rotundo a pesar de que mas del 60 % de los ciudadanos les dio la espalda, y sin querer ver la resistencia emergente en la gente, continuaron llevando adelante sus políticas de entrega, destrucción sistemática del trabajo y desguace de la infraestructura productiva nacional.
Es que vienen confiando en que tienen la vaca atada a partir de que los contrastes que ellos imaginan decisivos:
Ellos pretenden ser una unidad de trabajo estructurada como una empresa con gerentes que ejecutan al unísono y sin chistar, las ordenes surgidas de un directorio poderoso y científicamente asesorado por expertos de todo tipo, mientras que aquello que llaman oposición es mantenido en la mayor atomizacion, mediante el maquiavelismo político mas elaborado de los últimos tiempos que viene impidiendo cualquier tipo de articulación.

Ellos son piensan que su poderío mediático y su accionar en las redes de comunicación social les permite instalar permanentemente,un sentido común favorable a sus acciones depredadoras que presentan como actos de amor y unidad, mientras siguen expoliando vorazmente a una sociedad que imaginan disgregada por el individualismo y la ausencia de dirigentes con poder de convocatoria cuya aparición ellos se empeñan en sofocar.
Creen que su manejo de la Justicia y las fuerzas represivas es decisivo para que en combinación con el manejo mediático, puedan mantener el actual estado de cosas desalentando una resistencia que consideran inviable y controlable.
Están convencidos de contar con el apoyo eterno de la Embajada de la Nacion que tienen como la mas poderosa de la tierra, mientras que las fuerzas populares tienen como único apoyo internacional a dirigentes hoy desplazados del poder como Lula, Lugo, Dilma, Correa y al Papa Francisco, que según Duran Barba no junta ni cien votos y de quien piensan ademas, que puede ser “carpeteado” y quebrado metiendo al congreso la Ley de Aborto o mostrando públicamente los salario de los obispos y cardenales.
Desde las primeras gestas patrias de independencia, desde que comenzamos a existir como nación, no ha habido experiencia alguna de reacción contra la construcción de un país independiente que no fuera solventada e impulsada por alguna potencia extranacional.

La reacción conservadora y cipaya solo se animó, cuando el Imperio de turno, le ofreció el parque, las vituallas y fundamentalmente la retirada, en caso de fracaso o al culminar la tarea.
Hoy están lanzados, animados por un Stablishment imperialista que sufre una de sus mas graves crisis de unidad, con un presidente inesperado que les ha cambiado las reglas de juego, que es permanentemente hostigado por resistencias internas, pero que va ganando apoyo popular en su pais, con un pronóstico de persistencia incierto y que tiene políticas contradictorias con las que sustentaban quienes animaron a Macri y sus secuaces a lanzarse a esta aventura pirata.

Ellos recibieron instrucciones de desguace del pais con carta blanca en el saqueo. Les dieron patente de corso y propiedad del botín. Pero con consignas claras: destruir las bases de la nación desguazando todo aquello que compita con la metrópoli y estructurar un endeudamiento como la enfiteusis eterna de Rivadavia con garantía de los recursos naturales. Les prometieron algunos caramelos y espejos de colores para ir tirando, pero les garantizaron la retirada cuando las cosas se pongan feas.
Han cambiado ahora con Trump, una gran parte de los beneficios del acuerdo original, como el tema central de del Bio Diesel, el acero e incluso los limones, y ha surgido la novedad fundamental del cambio brusco de las tasas de financiamiento externo, todo lo cual acorta de manera tajante el tiempo de vida.
Ha cambiado la realidad al igual que le pasó a Videla con el triufo de Carter, mucho antes de que ellos pudieran consolidarse como opción de futuro. Pero ese era en realidad uno de los escenarios posibles para el pequeñísimo grupo que tiene asegurado un asiento en el helicóptero.
No pueden modificar de ninguna manera la realidad económica de la gente en el tiempo que les queda y se han metido en una interna feroz entre los gradualistas, que son aquellos que están metidos hasta las orejas en esto que olfatean complicado, y que piden moderar la voracidad para poder durar en sus trabajos, o al menos para poder salir mas o menos bien parados, y los partidarios del Shock económico que son los que verdaderamente mandan y que quieren extremar los beneficios del Robo y que son ademas los que creen tener asegurado un asiento en el helicóptero de la embajada.
En ese contexto es que también la cobertura mediática y de los trolls del gobierno están mostrando sus limites pues ya no pueden parar la reacción de la gente, que se manifiesta de manera espontánea y silvestre en manifestaciones altamente significativas como ha sido el cantito de las tribunas y lugares públicos que quedará en la historia real, en la memoria popular como el “Hit del Verano” que ya esta logrando neutralizar al mas brillante producto de Duran Barba que es el “Se robaron todo”

Y esta debilidad creciente que ellos pretenden esconder, está siendo olida con mucha claridad por actores importantes que habiendo sido usados desde el gobierno, ya sea por convicción ideológica, por presión económica, por extorsión de los servicios de información del estado, o por simple engaño, comienzan a despegarse, cosa que se puede observar en manifestaciones de dirigentes políticos que abandonan el barco cuando aun tienen posibilidades de retornar, como de fiscales, jueces y camaristas e incluso cortesanos, industriales productores gremialistas etc, debilitando cada dia mas al gobierno de las corporaciones-
La unidad del peronismo en este contexto, es el golpe de gracia para terminar con las expectativas de continuidad y la mayor esperanza del pueblo para cambiar el destino a que este gobierno ha querido condenarlo.
Tanto en la UMET, como en la Pedrera y en Hurlingam, como en los encuentros que se vienen, se esta gestando el futuro.
Si tenemos la grandeza de unirnos para lograr que se vayan, tenemos que tener también la grandeza de poder definir en concordia, un programa que nos unifique a fondo, para llevarlo adelante sin divisiones ni enfrentamientos, lo cual constituye un desafío aún mayor, entonces podemos decir que “Hay un 2019”
Humberto Vera



miércoles, 7 de febrero de 2018

Todos todos. Unidad en la Plaza.


El peronismo avanza hacia la unidad


07 de febrero de 2018 Alberto Fernández se reunió con la ex presidenta para delinear la unidad del PJ


"Con Cristina no alcanza y sin ella no se puede"

El ex jefe de Gabinete de Cristina y Néstor Kirchner mantuvo una reunión con la ex mandataria en la que acercaron posiciones para "regenerar en el peronismo un vínculo de convivencia”. “Nos dijimos todo lo que nos teníamos que decir y saldamos deudas del pasado”, contó sobre el encuentro tras diez años de desencuentros.


Previo al encuentro en la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, en la que el kirchnerismo, el randazzismo y el masismo se reunirán con la idea de avanzar en la proclamada “unidad” del peronismo, Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner se sentaron en una misma mesa. Allí, intentaron dejar las diferencias de lado para hacer frente al Gobierno de Mauricio Macri. “Nos dijimos todo lo que nos teníamos que decir y saldamos deudas del pasado”, aseguró Fernández, quien celebró que el peronismo empiece a protagonizar “un gran debate que incluya a todos". El encuentro fue más humano que político”, relató Fernández en diálogo con FM La Patriada. “Con Cristina tenemos un pasado común, donde compartimos mucho en la política y en la vida. Estamos en un tiempo en el que el mayor problema que tenemos es el presente y no el pasado”, completó el ex jefe de Gabinete de CFK y Néstor Kirchner. El dirigente, que en las últimas elecciones legislativas apoyó al ex ministro de Transporte Florencio Randazzo y anteriormente formó parte del espacio de Sergio Massa, afirmo que actualmente se encuentra trabajando por la unidad del peronismo de cara a 2019. “Hay que entender que con Cristina no alcanza y sin ella no se puede. Nadie puede proscribir a nadie”, agregó.Su propuesta consiste en “regenerar en el peronismo un vínculo de convivencia”, es decir, “abrir un gran debate en el que todos puedan opinar, una suerte de canal abierto muy grande”. “Pero con el compromiso de que si no nos ponemos de acuerdo para 2019, participaremos todos en un espacio común y que las PASO resuelvan quién es el mejor candidato”, aclaró. En este sentido, Alberto Fernández destacó que mañana se reunirán en la sede de UMET distintos actores del peronismo en búsqueda de la tan ansiada unidad: “Mañana nos vamos a reunir con representantes del kirchnerismo, el massismo y el randazzismo”, destacó, al tiempo que pidió “acercar posiciones”. “En este momento no hay un tercer espacio en Argentina y Cristina tiene que entender que sin Massa y Randazzo no se puede”, detalló. La intención del equipo que viene trabajando en la organización para el evento de mañana es que este primer encuentro se replique luego en las provincias para generar un programa común y un clima competitivo en 2019. “Queremos convertir estos debates en una herramienta para el encuentro y el diálogo”, definieron. El equipo de trabajo está conformado por Agustín Rossi, Daniel Filmus, Jorge Taiana y Víctor Santa María por el kirchnerismo; Fernando “Chino” Navarro y Alberto Fernández por el sector de Randazzo; y Felipe Solá y Daniel Arroyo por el massismo. A ellos se agregaron Cristina Alvarez Rodríguez y Florencia Casamiquela para los últimos encuentros.Para mañana está planteada una jornada de unas cuatro horas con diez mesas divididas por temas como “calidad institucional”, “endeudamiento”, “empleo y distribución de la riqueza”, “educación, ciencia y tecnología”, “federalismo”, “contexto internacional”, entre las ya definidas. En cada mesa debería participar al menos un representante de cada espacio para lo cual se cursaron las invitaciones correspondientes.





lunes, 5 de febrero de 2018

El peronismo K lanza el “Grupo Resistencia” pensando en el 2019



4 de febrero 2018

Con motivo de los 140 años de la fundación de Resistencia, la capital de Chaco, el intendente Jorge “Coqui” Capitanich y el gobernador Domingo Peppo fueron los anfitriones del peronismo k, que contó con la presencia de otro de los gobernadores más críticos de Mauricio Macri, el puntano Alberto Rodríguez Saa y de un nutrido grupos de intendentes disconformes con la conducción a nivel bonaerense de Gustavo Menéndez, como Verónica Magario ( La Matanza), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Francisco “Paco” Durañona (San Antonio de Areco), Mario Secco (Ensenada) y Walter Festa (Moreno).

Bajo la consigna “Hay 2019”, el espacio se presenta como antagónico a Cambiemos y si bien buscan amplitud, desechan la postura de un marco de alianza con aquellos que fueron “desleales” con el movimiento peronista o que fueron funcionales a las decisiones del macrismo.Entre los temas que se discutieron estuvieron la reforma laboral, el aumento de tarifas en servicios públicos que impacto a comienzos de mes, y sobre todo, el rol de peronismo de cara a las próximas elecciones. “En algunos sectores de la oposición y algunos del peronismo hay como una especie de consentimiento de que no hay 2019 para el peronismo o para la oposición”, afirmó en ese sentido Rodríguez Saa.Yo de ninguna manera lo acepto no estoy de acuerdo, en 2019 debe y va a presentar un peronismo unido, mirando al futuro y mostrándole al pueblo peronista y al argentino que hay un amanecer en el 2019”, ratificó el puntano.Por su parte, el intendente de Areco, “Paco” Durañona, sostuvo que “El lanzamiento del espacio Grupo Resistencia, parte de la convicción firme de que hay 2019 para el peronismo”. “Se hará una gran convocatoria a la militancia peronista el 10 y 11 de Marzo en San Luis para hablar entre nosotros y asumir una fuerte oposición al Gobierno desde el peronismo”, ratifico.Además, estuvieron por Santa Fe, los jefes comunales  Amado Zorzón (Malabrigo), José Luis Freyre (Venado Tuerto);  intendentes de localidades del Chaco; la parlamentaria del Mercosur, Julia Perié; los legisladores nacionales por Chaco, María Inés Pilatti Vergara, Analía Rach Quiroga y Lucila Massin, como así también Mariano Pinedo (diputado provincial por Buenos Aires).




28 de enero de 2017
La reunión de Cristina Kirchner con los dirigentes del peronismo porteño
Un frente con eje en la unidad del PJ
Conversaron durante más de cuatro horas el jueves en Santa Cruz. La ex presidenta habló de un frente “lo más amplio posible” y no descartó la posibilidad de presentarse como candidata. Discutieron la estrategia para la Ciudad.



“Quieren cambiar la cultura de los argentinos. Hay un país del olvido y un país de la memoria”, coincidieron ayer los diputados del Parlasur Daniel Filmus y Víctor Santa María sobre la decisión oficial de declarar móviles los feriados del 24 de marzo y el 2 de abril durante la presentación en la Costa Atlántica del libro “Pensar el kirchnerismo-Lo que se hizo, lo que falta y lo que viene”, una compilación realizada por Filmus. El ex secretario de Asuntos Relativos a Malvinas y el titular del Suterh venían de compartir, junto a otros dirigentes del peronismo porteño, una extensa reunión en Santa Cruz con la ex presidenta Cristina Kirchner en donde hicieron un análisis de la situación de cara al año electoral que se inicia. Una noticia es que CFK no descartó ser candidata en octubre, aunque insistió en la necesidad de un armado amplio en el que ingresen todos los afectados por las políticas del macrismo. Justo ayer, el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández se convirtió en el primer dirigente del Frente Renovador en anunciar que trabajará para una alianza del kirchnerismo y el massismo en la Ciudad (ver recuadro).

Filmus y Santa María hicieron dos escalas en la costa, en San Bernardo y Mar del Plata, para las presentaciones donde estuvieron acompañados por el rector de la UMET, Nicolás Trotta, y por Mario Oporto. Con la presencia de algunas representantes de Madres y Abuelas entre el público, la cuestión del cambio de feriados se impuso. “Quiero asumir un compromiso en nombre de todo el pueblo argentino de que el próximo 24 de marzo va a ser un 24 de marzo”, dijo Filmus arrancando el primer aplauso. El tema que sobrevoló los mensajes fue la necesidad de la unidad del peronismo para hacerle frente a las medidas de Mauricio Macri.

Lo mismo venían de conversar Filmus y Santa María el jueves en Santa Cruz. Allí compartieron mesa con otros dirigentes porteños como Eduardo Valdés, Mariano Recalde, Juan Cabandié, Gabriela Cerruti, Victoria Montenegro. Cristina Kirchner, obviamente, los recibió junto a su hijo Máximo y con Carlos Zannini. “El eje central de ese frente tiene que ver con la unidad del peronismo y con un programa común, de pedirle al Gobierno, a través del voto, que corrija el rumbo”, contó Filmus.

El consejo que les dio la ex presidenta fue mantenerse cerca de la gente y de los problemas que atraviesa. Dado que se discutía sobre la Capital Federal, plantearon en poner eje en cómo golpean las políticas de Macri en los sectores medios, de los más perjudicados por la pérdida de poder adquisitivo sufrida durante este año. Imaginaron poner en marcha una coordinadora de representantes de sectores medios (pymes, docentes, científicos, intelectuales y demás) a la manera en que la CTEP se convirtió en vehículo de los sectores vinculados a la economía popular.

Una preocupación que se discutió fue la posible campaña del “miedo” que ya se busca instalar desde algunos medios sobre las consecuencias que supuestamente catastróficas que tendría una posible derrota del oficialismo en las elecciones. “Hay que explicar que las elecciones son la única manera de ponerle un freno y que se modifiquen estas políticas”, concluyeron.



jueves, 7 de diciembre de 2017

Por qué y porqué hoy:

Como es su costumbre el gobierno acaba de generar otro escándalo de proporciones mayúsculas:


Ponen al país entero, a debatir sobre la prisión de Cristina
Amenazan con detenerla, mientras encarcelan a renombrados dirigentes históricos de su movimiento político, acusándolos con un juez expulsado de una causa que encima no constituye ningún delito.
Pareciera que no se animan realmente a detenerla, porque podrían haberlo hecho hace solo unos días, cuando aun no tenía fueros.
Por Cristina le pasan la pelota al Senado de la Nación, más específicamente a Picchetto, a Schiaretti y demás cipayos pseudo peronistas, cómplices absolutos del actual estado de represión, persecución política y del desguace de la nación, quienes posiblemente vean aquí una oportunidad de intentar lavarse las imborrables manchas que les están dejando la rebaja de las jubilaciones, la renuncia a los reclamos de las provincias y su intención de llevar las leyes laborales al siglo 18
Cuando uno busca el motivo, la razón,  de hechos incomprensibles, suele centrarse en una sola causa, cuando la mayoría de las veces, concurren varias razones para que estos hechos se produzcan.

Que quiere lograr el Gobierno con esto? Y porqué ahora?

Podemos pensar que hacen esto:
  • Solamente porque pueden.
  • Simplemente por el odio al peronismo
  • Por venganza de Magnetto.
  • Para terminar de hundir, ahora en el olvido, su responsabilidad por los 44 marinos del ARA San Juan.
  • Quizá para ocultar también la imparable cantidad de imputaciones a funcionarios por corrupción desde Panamá Papers, Correo, Oderbrecht, Paradise Papers, la hormiguita Ocaña etcétera.
  • Para tapar el creciente deterioro de la imagen del gobierno por los nombramientos de la parentela en altos cargos nacionales.
  • Para desdibujar el brutal deterioro de los salarios
  • Para tratar de lograr torcer el rumbo complicado que están teniendo las reformas previsional, fiscal y laboral en el Congreso, mediante la exhibición de la cabeza del Chacho Peñaloza en las plazas de la República para disciplinar a los legisladores aún díscolos.
  • Para azuzar en Diciembre reacciones violentas, que justifiquen intervenciones violentas internas y externas como ha ocurrido en la llamada primavera árabe, para terminar de avasallar todos los derechos.
Quizá la respuesta que engloba todas estas posibilidades se encuentra en el mandato atribuido a Winston Churchill en Yalta en 1945, y que tiene vigencia total en la actualidad. :
“La estrategia es debilitar y corromper por dentro a la Argentina, destruir sus industrias, sus fuerzas armadas, fomentar divisiones internas apoyando a bandos de derecha y de izquierda. Atacar su cultura en todos los medios. Imponer dirigentes políticos que respondan a nuestro imperio. Esto logrará la apatía del pueblo y una democracia controlable, donde sus representantes levantarán sus manos en masa, en sumisión. Hay que humillar a la argentina”

Cada uno de nosotros podrá visualizar más razones posibles, pero seguramente todos las aquí enunciadas y las que cada uno pueda agregar a esta lista, conformarán un concepto general parecido al que se atribuye a Churchill y que el general Perón describía cuando hablaba del accionar de la Sinarquía Internacional.
Este gobierno ha venido a destruir, a desguazar, a africanizar no solo nuestro país, sino a toda Latinoamérica y es muy posible que ellos y sus mandantes extranjeros estén percibiendo que su camino se está empantanando, tanto aquí, como en Chile y en Brasil, y como aquellos que se hunden en el barro, se desesperan, y mientras mas movimientos desesperados hacen, mas rápido se hunden.
Lo malo es que a veces la desesperación del que se hunde suele ser peligrosa para los que andan cerca.

Humberto Vera



miércoles, 29 de noviembre de 2017

Sobre la depresión kichnerista. Por Ricardo Aronskind

Sobre la depresión kichnerista

Para comprender el presente, que contiene un estado de ánimo derrotista en las fuerzas del kirchnerismo, tenemos que entender que el macrismo, en tanto reagrupamiento de la derecha argentina, gozó de una larguísima campaña electoral que se inició desde el conflicto del campo protagonizada por el amplio aparato comunicacional de la derecha y el empresariado, con la cual recuperó los no pocos residuos ideológicos y falacias económicas que dejó en su tiempo la “primavera menemista”. El kirchnerismo tiene que dejar de ser una suerte de espacio nostálgico y añorante de un pasado irrepetible y convertirse en un espacio organizado, inteligente, creativo que dé cabida y posibilidades genuinas de participación a todo el potencial militante que tiene.

Luego de las PASO se vieron los primeros síntomas
Y después del 22 de octubre, se acentuaron los sentimientos negativos. Me refiero a un estado de ánimo sombrío que cubrió a parte del amplio espectro kirchnerista.

Debo decir que me sorprendió el efecto que logró Cambiemos sobre el electorado nacional y popular. No espero que el público despolitizado esté alerta ante las maniobras manipulativas del gobierno. El estado de credulidad hace que muchos elefantes pasen inadvertidos. Pero creo que un público politizado, que posee una mirada muy crítica de lo que es el macrismo, y que está alertado sobre sus capacidades de confundir y engañar, no debió haber caído en la trampa psicológica implícita en la demora en la entrega de datos, para borronear la victoria de Cristina en las PASO, contra la descomunal campaña mediático-judicial.

En la elección de legisladores, el 22 de octubre, cuando Cristina conquistó aún más votos, pero donde perdió ante un candidato que recibió una transfusión de votos anti-k desde un massismo en declinación, el clima se volvió más lúgubre.

Cambiemos era claramente la primera fuerza nacional, había ganado en los principales distritos, y en todos los barrios de la CABA. Sus políticas socialmente regresivas, pro-empresariales, endeudadoras, su colosal venta de fantasías, parecían ser convalidadas. La desaparición y muerte de Santiago Maldonado no habían afectado a una parte del electorado satisfecho por el espíritu derechista que animaba al gobierno. No es para festejar. Pero ¿es para ver totalmente negro el panorama político del país?

A partir de ese momento se escucharon en nuestro espacio todo tipo de reflexiones fatalistas: “se quedan 8 años”… “se quedan para siempre”… “son imparables”… “vienen por todo”… etc., etc.

A eso se añadió un ingrediente que nunca falta, ante cualquier gobierno exitoso en sus primeras elecciones: aquellos que explican el resultado, y que lo empiezan a ver como… positivo. “Derecha democrática y moderna”, por ejemplo.

Se percibía en muchos una sensación de debacle, de país que había cambiado profundamente, que se derechizaba a alta velocidad, que aceptada la eliminación de los logros de los 12 años kirchneristas en forma pasiva, y en algunos casos, con alegría. Incluso hasta el “consenso alfonsinista” sobre la relevancia ética de los derechos humanos parecía cuestionado. Franjas del peronismo que participaron en el Frente para la Victoria acordaban, e incluso tendían a acompañar a la actual gestión neoliberal. Todo parecía disgregarse.

Una sensación de extrañamiento en relación a la sociedad se extendía, que llegaba incluso a una decepción con el propio país. Se había evaporado un sueño, y no quedaba nada…

Algunos compañeros habían pasado de las expectativas que el macrismo se derrumbara rápidamente, envuelto en un segundo “20 de diciembre”, o que sería ampliamente vapuleado en las urnas por una súbita iluminación popular… a las peores visiones apocalípticas…


Problemas de lectura histórica:

Entiendo que en algunos compañeros pueden haber funcionado una serie de imágenes e ilusiones que llevaron a una lectura errónea del momento presente. “La caída del paraíso al infierno”

Quizás en esta polarización subyace una lectura parcial de la historia pasada: la del kirchnerismo, y también la del período previo al kirchnerismo.

Vale la pena, entonces, puntualizar algunos hechos que, si se les da la adecuada importancia, nos permiten entender el momento actual no como un rayo que cayó en un día soleado, sino como parte de un trabajoso conflicto en el que hace rato estamos inmersos.

1- Hay que recordar que la experiencia kirchnerista surge de una catástrofe social y económica. Catástrofe que no fue espontánea, sino que se incubó desde 1989 –en las que gana el Partido Justicialista- hasta 2001, cuando cae el gobierno de la Alianza UCR-Frepaso: más de 11 años de neoliberalismo. Se puede sostener que Menem mintió groseramente cuando ganó en 1989. Pero no mintió en 1995, cuando ya teníamos 18% de desempleo y un parte grande de la sociedad entraba en la precariedad económica más absoluta. El PJ apoyó masivamente ese período nefasto de la historia nacional, sin sufrir escisiones significativas. En 1999 ganó la Alianza, que “luchaba contra la corrupción” (menemista) pero con la que “un peso es un dólar”, o sea que sostenía la continuidad total del modelo económico-social neoliberal que había implantado el menemismo. Les tocó a ellos vivir el descalabro de una política económica que asumieron como propia.

2- Cuando se derrumba el delirante experimento económico de la “convertibilidad”, al fin de 2001, la inmensa mayoría de la sociedad argentina pasa por una situación gravísima de miseria, desempleo y privaciones. Sin embargo, a comienzos de 2003, o sea que a menos de un año y medio del estallido de la “convertibilidad”, los candidatos neoliberales abiertamente partidarios del experimento de los ´90 que se presentan a las elecciones (Menem y López Murphy), sacaron el ¡42%! de los votos. Por una alquimia electoral inventada por Duhalde gana las elecciones Néstor Kirchner con el 22% de los votos al no presentarse Menem al ballotage. No es un dato anecdótico: en el momento en que se inicia el ciclo kirchnerista, los votos abiertamente neoliberales (en su versión populista conservadora o “pura” y pro-norteamericana) son el 42% del electorado.

3- La reaparición de un proyecto neoliberal en 2015, no es entonces un problema de “memoria” de los argentinos: en 2003, a poquísimo tiempo de una catástrofe social como no conocíamos desde los años ´30 del siglo XX, una fracción importante de la población seguía insistiendo en apoyar a las políticas que nos llevaron al abismo.

¿Cómo habían entendido lo que había pasado? ¿Qué es lo que habían votado? ¿Por qué insistían en un modelo violentamente antipopular? Alguien puede señalar que históricamente en las elecciones argentinas hay un 20% de sectores abiertamente de derecha, muy conservadores, neoliberales en lo económico y autoritarios en lo político. Pero a ese porcentaje se sumaban más de 20 puntos de sectores medios y populares, menemistas, radicales, liberales o despolitizados.

4- Recordemos también que Néstor Kirchner fue la tercera opción de Duhalde, luego de que un candidato conservador como Reutemann no quiso aceptar la candidatura –probablemente hubiera ganado-, y otro candidato conservador como De la Sota, no medía lo suficiente en las encuestas previas. Esa era la orientación “natural” del caudillo del peronismo federal: buscaba un candidato conservador (como diría Pichetto de “centro nacional”), y moderadamente neoliberal. La candidatura de Kirchner llega por descarte de los anteriores, y surge en un espacio que dio respaldo político al experimento neoliberal de los ´90. De hecho, cuando Duhalde designa ministro de economía a Lavagna, también había convocado para ese puesto a Guillermo Calvo, un economista neoliberal que residía en el exterior. Lavagna, para suerte del país, llegó primero.

5- Kirchner desarrolló una política económica y social que le permitió ganar popularidad y disputar el poder dentro del peronismo. Lo logró, y se transformó en el líder de un espacio poblado por una variedad muy amplia de dirigentes, intereses e ideologías. El éxito de Néstor Kirchner represtigió a un espacio que no hizo autocrítica alguna de su apoyo al menemismo. La política económica kirchnerista en el primer tramo fue abiertamente keynesiana. Chocó con el FMI y el poderoso lobby neoliberal local (La Nación, los bancos, los bufetes de abogados, las grandes empresas, las multinacionales), pero el contexto de fuerte movilización social ayudó al Presidente a no ceder. El poder económico aceptó transitoriamente que alguien ajeno a su espacio de influencia, Kirchner, descomprimiera la brutal situación social, consecuencia directa de las políticas económicas que ellos habían implementado en los ´90. Lo aceptaban como “mal menor”, pero aspiraban a que se fuera una vez cumplida la tarea de bombero, para retomar el control del país. Kirchner construyó un respaldo social amplio, porque impulsó el crecimiento económico y la creación de empleo. El peronismo conservador aceptaba esa orientación política, porque daba votos y permitía conquistar cargos y lugares de poder, y al mismo tiempo no generaba –en ese tramo histórico- confrontaciones profundas con el poder real.

6- La candidatura de Cristina precipitó la ruptura con el grupo Clarín, lo que desata una batalla brutal por la “opinión pública”. Cristina, ya Presidenta, se tiene que bancar, a poco de asumir, la embestida violenta del “campo” –el complejo sojero y sectores subordinados-, que acaudilla una amplia coalición social que va desde lo más reaccionario del conservadorismo autoritario hasta grupos trotskistas y maoístas, pasando por amplias franjas medias que no entendían demasiado el conflicto, pero simpatizaban con el antiperonismo, ahora transmutado en antikirchnerismo. Ya comenzaban a estar telecomandados por los principales medios de comunicación, que se transformaron rápidamente en militantes de la destitución presidencial. En ese gran conflicto comenzaron a desgajarse algunos sectores del espacio que acompañaba al kirchnerismo porque quieren “irse al mazo” frente al poder económico. No quieren la confrontación. El intento de desestabilización del agro-golpismo fue descomunal, costó un enorme esfuerzo al gobierno kirchnerista reencauzar la situación. Mostró una verdadera radiografía ideológico-cultural de la sociedad argentina, el estado de las ideas y los actores concretos. Cuando la “patria sojera” fue capaz de llevar al Rosedal bastante más gente que la convocatoria que hizo el gobierno nacional y popular al Congreso -supuestamente apoyado por el “movimiento obrero organizado”-, se deberían haber sacado algunas conclusiones: el espectro conservador, gorila, o simplemente manipulable de la población era lo suficientemente grande e importante como para fantasear con desplazar, incluso anticipadamente, al gobierno kirchnerista. Había emergido un polo de derecha social, que fue capaz de engullirse a figuras “progresistas” o "éticas”… Recordemos el año: 2008.


7- El gobierno de Cristina supo sobreponerse a ese cuadro políticamente horrible, con mucha entereza, audacia y voluntad política, incluso recibiendo el tremendo golpe de la muerte de Néstor Kirchner. Se logró neutralizar en buena medida el impacto de la crisis global y la economía se recuperó. La decepción que provocó en su propio electorado el comportamiento infantil de la oposición, su atomización y carencia de un candidato atractivo (Hermes Binner, el socialista conservador, fue el más votado de ese espacio), contribuyeron a la victoria de Cristina, con el 54% de los votos. Contrariamente a lo que se sostiene a veces, esa victoria también fue afectada por la intensa campaña mediática: no cabe duda que sin la avalancha de mentiras e infamias volcadas cotidiana y metódicamente sobre la población el resultado hubiera sido más abultado a su favor. De hecho el macrismo retomó, al pie de la letra, toda la argumentación desplegada al unísono por Clarín y La Nación durante los 8 años de Cristina. Para comprender el presente, tenemos que entender que el macrismo, en tanto reagrupamiento de la derecha argentina, gozó de hecho de una larguísima campaña electoral que se inició desde el conflicto del campo protagonizada por el amplio aparato comunicacional de la derecha y el empresariado. Es más: recuperó los no pocos residuos ideológicos y falacias económicas que dejó en su tiempo la “primavera menemista”.

8- Además del deterioro drástico de la situación económica internacional a partir de la crisis financiera de 2008 –Argentina, como cualquier país periférico no estaba “blindada” frente a una crisis mundial-, se cometieron diversos errores en la gestión interna del kirchnerismo (energía, transporte, tipo de cambio, combate a la inflación, estructura impositiva, coordinación macroeconómica). Las dificultades externas y los errores -sobre los que no hemos discutido-, crearon las condiciones para que en sus dos últimos años, el gobierno tuviera que defenderse de un potencial golpe de mercado cuyo objetivo era crear una hecatombe económica y social similar a la que volteó al debilitado gobierno de Raúl Alfonsín en 1989. Se notó nuevamente, como en la crisis de 2008, la falta de una construcción política sólida del kirchnerismo, ya que no se lograba dejar en claro a las mayorías nacionales qué era lo que ocurría y quienes eran los protagonistas de problemas tales como la inflación, la especulación cambiaria, o las sistemáticas olas de rumores e infundios. Nuevas técnicas de movilización social, como los cacerolazos, mostraban que la derecha local estaba cada vez más violenta y en viraje hacia formas proto-fascistas, y que escalaba en su enfrentamiento para derribar a un gobierno que detestaba. Los caceroleros -masivos en algún momento-, por su espíritu reaccionario, individualista, violento y cipayo fueron otra vertiente clara que luego confluiría naturalmente en el macrismo.

9- No cabe duda que la experiencia de 12 años de Néstor y Cristina, al desembocar en la candidatura de Daniel Scioli, mostró serios problemas del propio kirchnerismo. No me refiero a anécdotas menores del proceso de selección del candidato, o a las graves fallas de la campaña. Pienso en un espacio político que se caracterizó por sostener un enfrentamiento en algunos momentos heroico con el establishment local y los intereses del imperio –para no hablar sobre su desobediencia en relación a los “mandatos” de la globalización neoliberal- pero que terminó desembocando en la proclamación de un candidato “moderado”. Candidato que no reflejaba ese espíritu rebelde, osado, capaz de salirse de los moldes “aceptables” que tanto inquietó a la clase dominante local. Cristina y Néstor encarnaban otra dinámica de autonomía sudamericana, otro sistema de alianzas internacionales diferente al de las potencias atlánticas, y otra configuración de poder social totalmente ajeno al mundo conceptual de la clase dominante local. Scioli era, de alguna forma, el peronismo tradicional, sin voluntad de lucha ni de transformación, asumiéndose como un “promedio” de las presiones sociales, en el que los políticos sólo hacen de fiel de la balanza para obtener el mejor resultado electoral, pero sin horizonte transformador alguno, ni voluntad de generar poder propio.

10- Si se observa el espectro de los candidatos más votados en 2015, Scioli, Massa y Macri, nadie puede decir que la parte de la sociedad que pide y desea transformaciones estaba aceptablemente representada. Se diría que se votó un espectro del centro a la derecha, tenuemente independiente o francamente servidor del poder económico y mediático. ¿Alguien puede decir que se llegó a esa situación por casualidad? ¿No reflejaban esos candidatos una correlación de fuerzas sociales donde lo conservador, lo “moderado”, lo resignado, eran preponderantes? Scioli sacó el 49% de los votos. ¿Qué significaba el voto a Scioli? Para algunos, la defensa de los logros del período kirchnerista –como si ya hubiéramos arribado a una suerte de meta final-. Para otros, tratar de sostener la tendencia al cambio que se había observado en la práctica en la dinámica kirchnerista, porque los logros de los 12 años no eran suficientes para tener un país deseado. En todo caso, todos juntos perdimos frente al polo de la regresión.

11- El argumento que Macri ganó sólo con el 51% –y que por lo tanto no está habilitado para cambiar tantas cosas- es cierto, pero sería quedarse en un análisis político circunscripto a lo electoral. Macri gana con el respaldo de todo el poder económico concentrado de la Argentina detrás, con los medios de comunicación monopólicos que hostigaron al kirchnerismo y generaron el odio que hoy vivimos, con buena parte del sistema judicial conservador y aliado tradicional de la clase dominante, con todo el respaldo de Estados Unidos y la Unión Europea –prestos a hacer negocios gracias al macrismo-, y de todas las derechas de América Latina. No es el 51% electoral, sino la totalidad de poderes fácticos, lo que le da al macrismo su capacidad para embestir contra todo lo logrado en materia de democratización, igualdad y soberanía. En realidad el electorado macrista es heterogéneo, variado, y complejo y no constituye un respaldo suficiente para las políticas que se están impulsando.

12- Por lo tanto, ¿Cuál sería la sorpresa de la ola amarilla? ¿Cuál es el dato inesperado? ¿Cuál es el país que “cambió” y que antes no estaba? Ese 40% ya estaba hace rato. El odio al kirchnerismo, que la clase dominante supo transmitirle a sectores medios y bajos, estaba hace rato. Los criterios reaccionarios, individualistas, insolidarios y cipayos que hoy encuentran expresión en las políticas macristas, estaban presentes en miles de opiniones, carteles, declaraciones, tweets, comentarios en los diarios, opiniones de vecinos, programas de televisión. Todo eso estaba hace rato, y no lo inventó el macrismo, sino que fue precisamente al revés: diversos sectores de la derecha social y política, que estaban dispersos en varios espacios –incluidos el peronismo y el radicalismo- han elegido al macrismo para reagruparse en un gran espacio retrógrado, antinacional y antipopular. Incluso nos olvidamos de la dictadura cívico-militar, que por su fracaso no fue reivindicada por ningún espacio político-partidario, contó indudablemente con cierto respaldo en sectores sociales de mentalidad autoritaria y fascistoide, que no se esfumaron al escuchar las apelaciones democráticas a la tolerancia.

13- Pero además está funcionando a pleno el aparato mediático comunicacional, tratando en un esfuerzo enorme de mostrar que el macrismo no es una reedición de las experiencias desastrosas de Martínez de Hoz y Cavallo. Recordemos la increíble cantidad de mentiras dichas por Macri durante la campaña, a un público cuya capacidad crítica ha sido aplanada por un efectivo mensaje mediático. El aparato de manipulación está más aceitado que nunca, y coordina noticias, acciones judiciales, acciones para-militares (Gendarmería), tapas de diarios y horarios centrales de la televisión, ejecutando siempre una melodía perfectamente acordada entre el poder político y mediático-judicial. ¿Cuantos votos fueron miserablemente robados en base a la mentira directa, aprovechando la despolitización de muchos? La manipulación macrista opera sobre las debilidades políticas, ideológicas y culturales de los actores del campo popular. Eso nos lleva a volver la mirada sobre nosotros mismos.Sobre la depresión kirchnerista


Para comprender el presente, que contiene un estado de ánimo derrotista en las fuerzas del kirchnerismo, tenemos que entender que el macrismo, en tanto reagrupamiento de la derecha argentina, gozó de una larguísima campaña electoral que se inició desde el conflicto del campo protagonizada por el amplio aparato comunicacional de la derecha y el empresariado, con la cual recuperó los no pocos residuos ideológicos y falacias económicas que dejó en su tiempo la “primavera menemista”. El kirchnerismo tiene que dejar de ser una suerte de espacio nostálgico y añorante de un pasado irrepetible y convertirse en un espacio organizado, inteligente, creativo que dé cabida y posibilidades genuinas de participación a todo el potencial militante que tiene.

Por Ricardo Aronskind*
(para La Tecl@ Eñe)
Luego de las PASO se vieron los primeros síntomas
Y después del 22 de octubre, se acentuaron los sentimientos negativos. Me refiero a un estado de ánimo sombrío que cubrió a parte del amplio espectro kirchnerista.

Debo decir que me sorprendió el efecto que logró Cambiemos sobre el electorado nacional y popular. No espero que el público despolitizado esté alerta ante las maniobras manipulativas del gobierno. El estado de credulidad hace que muchos elefantes pasen inadvertidos. Pero creo que un público politizado, que posee una mirada muy crítica de lo que es el macrismo, y que está alertado sobre sus capacidades de confundir y engañar, no debió haber caído en la trampa psicológica implícita en la demora en la entrega de datos, para borronear la victoria de Cristina en las PASO, contra la descomunal campaña mediático-judicial.

En la elección de legisladores, el 22 de octubre, cuando Cristina conquistó aún más votos, pero donde perdió ante un candidato que recibió una transfusión de votos anti-k desde un massismo en declinación, el clima se volvió más lúgubre.

Cambiemos era claramente la primera fuerza nacional, había ganado en los principales distritos, y en todos los barrios de la CABA. Sus políticas socialmente regresivas, pro-empresariales, endeudadoras, su colosal venta de fantasías, parecían ser convalidadas. La desaparición y muerte de Santiago Maldonado no habían afectado a una parte del electorado satisfecho por el espíritu derechista que animaba al gobierno. No es para festejar. Pero ¿es para ver totalmente negro el panorama político del país?

A partir de ese momento se escucharon en nuestro espacio todo tipo de reflexiones fatalistas: “se quedan 8 años”… “se quedan para siempre”… “son imparables”… “vienen por todo”… etc., etc.

A eso se añadió un ingrediente que nunca falta, ante cualquier gobierno exitoso en sus primeras elecciones: aquellos que explican el resultado, y que lo empiezan a ver como… positivo. “Derecha democrática y moderna”, por ejemplo.

Se percibía en muchos una sensación de debacle, de país que había cambiado profundamente, que se derechizaba a alta velocidad, que aceptada la eliminación de los logros de los 12 años kirchneristas en forma pasiva, y en algunos casos, con alegría. Incluso hasta el “consenso alfonsinista” sobre la relevancia ética de los derechos humanos parecía cuestionado. Franjas del peronismo que participaron en el Frente para la Victoria acordaban, e incluso tendían a acompañar a la actual gestión neoliberal. Todo parecía disgregarse.

Una sensación de extrañamiento en relación a la sociedad se extendía, que llegaba incluso a una decepción con el propio país. Se había evaporado un sueño, y no quedaba nada…

Algunos compañeros habían pasado de las expectativas que el macrismo se derrumbara rápidamente, envuelto en un segundo “20 de diciembre”, o que sería ampliamente vapuleado en las urnas por una súbita iluminación popular… a las peores visiones apocalípticas…


Problemas de lectura histórica:

Entiendo que en algunos compañeros pueden haber funcionado una serie de imágenes e ilusiones que llevaron a una lectura errónea del momento presente. “La caída del paraíso al infierno”

Quizás en esta polarización subyace una lectura parcial de la historia pasada: la del kirchnerismo, y también la del período previo al kirchnerismo.

Vale la pena, entonces, puntualizar algunos hechos que, si se les da la adecuada importancia, nos permiten entender el momento actual no como un rayo que cayó en un día soleado, sino como parte de un trabajoso conflicto en el que hace rato estamos inmersos.

1- Hay que recordar que la experiencia kirchnerista surge de una catástrofe social y económica. Catástrofe que no fue espontánea, sino que se incubó desde 1989 –en las que gana el Partido Justicialista- hasta 2001, cuando cae el gobierno de la Alianza UCR-Frepaso: más de 11 años de neoliberalismo. Se puede sostener que Menem mintió groseramente cuando ganó en 1989. Pero no mintió en 1995, cuando ya teníamos 18% de desempleo y un parte grande de la sociedad entraba en la precariedad económica más absoluta. El PJ apoyó masivamente ese período nefasto de la historia nacional, sin sufrir escisiones significativas. En 1999 ganó la Alianza, que “luchaba contra la corrupción” (menemista) pero con la que “un peso es un dólar”, o sea que sostenía la continuidad total del modelo económico-social neoliberal que había implantado el menemismo. Les tocó a ellos vivir el descalabro de una política económica que asumieron como propia.

2- Cuando se derrumba el delirante experimento económico de la “convertibilidad”, al fin de 2001, la inmensa mayoría de la sociedad argentina pasa por una situación gravísima de miseria, desempleo y privaciones. Sin embargo, a comienzos de 2003, o sea que a menos de un año y medio del estallido de la “convertibilidad”, los candidatos neoliberales abiertamente partidarios del experimento de los ´90 que se presentan a las elecciones (Menem y López Murphy), sacaron el ¡42%! de los votos. Por una alquimia electoral inventada por Duhalde gana las elecciones Néstor Kirchner con el 22% de los votos al no presentarse Menem al ballotage. No es un dato anecdótico: en el momento en que se inicia el ciclo kirchnerista, los votos abiertamente neoliberales (en su versión populista conservadora o “pura” y pro-norteamericana) son el 42% del electorado.

3- La reaparición de un proyecto neoliberal en 2015, no es entonces un problema de “memoria” de los argentinos: en 2003, a poquísimo tiempo de una catástrofe social como no conocíamos desde los años ´30 del siglo XX, una fracción importante de la población seguía insistiendo en apoyar a las políticas que nos llevaron al abismo.

¿Cómo habían entendido lo que había pasado? ¿Qué es lo que habían votado? ¿Por qué insistían en un modelo violentamente antipopular? Alguien puede señalar que históricamente en las elecciones argentinas hay un 20% de sectores abiertamente de derecha, muy conservadores, neoliberales en lo económico y autoritarios en lo político. Pero a ese porcentaje se sumaban más de 20 puntos de sectores medios y populares, menemistas, radicales, liberales o despolitizados.

4- Recordemos también que Néstor Kirchner fue la tercera opción de Duhalde, luego de que un candidato conservador como Reutemann no quiso aceptar la candidatura –probablemente hubiera ganado-, y otro candidato conservador como De la Sota, no medía lo suficiente en las encuestas previas. Esa era la orientación “natural” del caudillo del peronismo federal: buscaba un candidato conservador (como diría Pichetto de “centro nacional”), y moderadamente neoliberal. La candidatura de Kirchner llega por descarte de los anteriores, y surge en un espacio que dio respaldo político al experimento neoliberal de los ´90. De hecho, cuando Duhalde designa ministro de economía a Lavagna, también había convocado para ese puesto a Guillermo Calvo, un economista neoliberal que residía en el exterior. Lavagna, para suerte del país, llegó primero.

5- Kirchner desarrolló una política económica y social que le permitió ganar popularidad y disputar el poder dentro del peronismo. Lo logró, y se transformó en el líder de un espacio poblado por una variedad muy amplia de dirigentes, intereses e ideologías. El éxito de Néstor Kirchner represtigió a un espacio que no hizo autocrítica alguna de su apoyo al menemismo. La política económica kirchnerista en el primer tramo fue abiertamente keynesiana. Chocó con el FMI y el poderoso lobby neoliberal local (La Nación, los bancos, los bufetes de abogados, las grandes empresas, las multinacionales), pero el contexto de fuerte movilización social ayudó al Presidente a no ceder. El poder económico aceptó transitoriamente que alguien ajeno a su espacio de influencia, Kirchner, descomprimiera la brutal situación social, consecuencia directa de las políticas económicas que ellos habían implementado en los ´90. Lo aceptaban como “mal menor”, pero aspiraban a que se fuera una vez cumplida la tarea de bombero, para retomar el control del país. Kirchner construyó un respaldo social amplio, porque impulsó el crecimiento económico y la creación de empleo. El peronismo conservador aceptaba esa orientación política, porque daba votos y permitía conquistar cargos y lugares de poder, y al mismo tiempo no generaba –en ese tramo histórico- confrontaciones profundas con el poder real.

6- La candidatura de Cristina precipitó la ruptura con el grupo Clarín, lo que desata una batalla brutal por la “opinión pública”. Cristina, ya Presidenta, se tiene que bancar, a poco de asumir, la embestida violenta del “campo” –el complejo sojero y sectores subordinados-, que acaudilla una amplia coalición social que va desde lo más reaccionario del conservadorismo autoritario hasta grupos trotskistas y maoístas, pasando por amplias franjas medias que no entendían demasiado el conflicto, pero simpatizaban con el antiperonismo, ahora transmutado en antikirchnerismo. Ya comenzaban a estar telecomandados por los principales medios de comunicación, que se transformaron rápidamente en militantes de la destitución presidencial. En ese gran conflicto comenzaron a desgajarse algunos sectores del espacio que acompañaba al kirchnerismo porque quieren “irse al mazo” frente al poder económico. No quieren la confrontación. El intento de desestabilización del agro-golpismo fue descomunal, costó un enorme esfuerzo al gobierno kirchnerista reencauzar la situación. Mostró una verdadera radiografía ideológico-cultural de la sociedad argentina, el estado de las ideas y los actores concretos. Cuando la “patria sojera” fue capaz de llevar al Rosedal bastante más gente que la convocatoria que hizo el gobierno nacional y popular al Congreso -supuestamente apoyado por el “movimiento obrero organizado”-, se deberían haber sacado algunas conclusiones: el espectro conservador, gorila, o simplemente manipulable de la población era lo suficientemente grande e importante como para fantasear con desplazar, incluso anticipadamente, al gobierno kirchnerista. Había emergido un polo de derecha social, que fue capaz de engullirse a figuras “progresistas” o "éticas”… Recordemos el año: 2008.


7- El gobierno de Cristina supo sobreponerse a ese cuadro políticamente horrible, con mucha entereza, audacia y voluntad política, incluso recibiendo el tremendo golpe de la muerte de Néstor Kirchner. Se logró neutralizar en buena medida el impacto de la crisis global y la economía se recuperó. La decepción que provocó en su propio electorado el comportamiento infantil de la oposición, su atomización y carencia de un candidato atractivo (Hermes Binner, el socialista conservador, fue el más votado de ese espacio), contribuyeron a la victoria de Cristina, con el 54% de los votos. Contrariamente a lo que se sostiene a veces, esa victoria también fue afectada por la intensa campaña mediática: no cabe duda que sin la avalancha de mentiras e infamias volcadas cotidiana y metódicamente sobre la población el resultado hubiera sido más abultado a su favor. De hecho el macrismo retomó, al pie de la letra, toda la argumentación desplegada al unísono por Clarín y La Nación durante los 8 años de Cristina. Para comprender el presente, tenemos que entender que el macrismo, en tanto reagrupamiento de la derecha argentina, gozó de hecho de una larguísima campaña electoral que se inició desde el conflicto del campo protagonizada por el amplio aparato comunicacional de la derecha y el empresariado. Es más: recuperó los no pocos residuos ideológicos y falacias económicas que dejó en su tiempo la “primavera menemista”.

8- Además del deterioro drástico de la situación económica internacional a partir de la crisis financiera de 2008 –Argentina, como cualquier país periférico no estaba “blindada” frente a una crisis mundial-, se cometieron diversos errores en la gestión interna del kirchnerismo (energía, transporte, tipo de cambio, combate a la inflación, estructura impositiva, coordinación macroeconómica). Las dificultades externas y los errores -sobre los que no hemos discutido-, crearon las condiciones para que en sus dos últimos años, el gobierno tuviera que defenderse de un potencial golpe de mercado cuyo objetivo era crear una hecatombe económica y social similar a la que volteó al debilitado gobierno de Raúl Alfonsín en 1989. Se notó nuevamente, como en la crisis de 2008, la falta de una construcción política sólida del kirchnerismo, ya que no se lograba dejar en claro a las mayorías nacionales qué era lo que ocurría y quienes eran los protagonistas de problemas tales como la inflación, la especulación cambiaria, o las sistemáticas olas de rumores e infundios. Nuevas técnicas de movilización social, como los cacerolazos, mostraban que la derecha local estaba cada vez más violenta y en viraje hacia formas proto-fascistas, y que escalaba en su enfrentamiento para derribar a un gobierno que detestaba. Los caceroleros -masivos en algún momento-, por su espíritu reaccionario, individualista, violento y cipayo fueron otra vertiente clara que luego confluiría naturalmente en el macrismo.

9- No cabe duda que la experiencia de 12 años de Néstor y Cristina, al desembocar en la candidatura de Daniel Scioli, mostró serios problemas del propio kirchnerismo. No me refiero a anécdotas menores del proceso de selección del candidato, o a las graves fallas de la campaña. Pienso en un espacio político que se caracterizó por sostener un enfrentamiento en algunos momentos heroico con el establishment local y los intereses del imperio –para no hablar sobre su desobediencia en relación a los “mandatos” de la globalización neoliberal- pero que terminó desembocando en la proclamación de un candidato “moderado”. Candidato que no reflejaba ese espíritu rebelde, osado, capaz de salirse de los moldes “aceptables” que tanto inquietó a la clase dominante local. Cristina y Néstor encarnaban otra dinámica de autonomía sudamericana, otro sistema de alianzas internacionales diferente al de las potencias atlánticas, y otra configuración de poder social totalmente ajeno al mundo conceptual de la clase dominante local. Scioli era, de alguna forma, el peronismo tradicional, sin voluntad de lucha ni de transformación, asumiéndose como un “promedio” de las presiones sociales, en el que los políticos sólo hacen de fiel de la balanza para obtener el mejor resultado electoral, pero sin horizonte transformador alguno, ni voluntad de generar poder propio.

10- Si se observa el espectro de los candidatos más votados en 2015, Scioli, Massa y Macri, nadie puede decir que la parte de la sociedad que pide y desea transformaciones estaba aceptablemente representada. Se diría que se votó un espectro del centro a la derecha, tenuemente independiente o francamente servidor del poder económico y mediático. ¿Alguien puede decir que se llegó a esa situación por casualidad? ¿No reflejaban esos candidatos una correlación de fuerzas sociales donde lo conservador, lo “moderado”, lo resignado, eran preponderantes? Scioli sacó el 49% de los votos. ¿Qué significaba el voto a Scioli? Para algunos, la defensa de los logros del período kirchnerista –como si ya hubiéramos arribado a una suerte de meta final-. Para otros, tratar de sostener la tendencia al cambio que se había observado en la práctica en la dinámica kirchnerista, porque los logros de los 12 años no eran suficientes para tener un país deseado. En todo caso, todos juntos perdimos frente al polo de la regresión.

11- El argumento que Macri ganó sólo con el 51% –y que por lo tanto no está habilitado para cambiar tantas cosas- es cierto, pero sería quedarse en un análisis político circunscripto a lo electoral. Macri gana con el respaldo de todo el poder económico concentrado de la Argentina detrás, con los medios de comunicación monopólicos que hostigaron al kirchnerismo y generaron el odio que hoy vivimos, con buena parte del sistema judicial conservador y aliado tradicional de la clase dominante, con todo el respaldo de Estados Unidos y la Unión Europea –prestos a hacer negocios gracias al macrismo-, y de todas las derechas de América Latina. No es el 51% electoral, sino la totalidad de poderes fácticos, lo que le da al macrismo su capacidad para embestir contra todo lo logrado en materia de democratización, igualdad y soberanía. En realidad el electorado macrista es heterogéneo, variado, y complejo y no constituye un respaldo suficiente para las políticas que se están impulsando.

12- Por lo tanto, ¿Cuál sería la sorpresa de la ola amarilla? ¿Cuál es el dato inesperado? ¿Cuál es el país que “cambió” y que antes no estaba? Ese 40% ya estaba hace rato. El odio al kirchnerismo, que la clase dominante supo transmitirle a sectores medios y bajos, estaba hace rato. Los criterios reaccionarios, individualistas, insolidarios y cipayos que hoy encuentran expresión en las políticas macristas, estaban presentes en miles de opiniones, carteles, declaraciones, tweets, comentarios en los diarios, opiniones de vecinos, programas de televisión. Todo eso estaba hace rato, y no lo inventó el macrismo, sino que fue precisamente al revés: diversos sectores de la derecha social y política, que estaban dispersos en varios espacios –incluidos el peronismo y el radicalismo- han elegido al macrismo para reagruparse en un gran espacio retrógrado, antinacional y antipopular. Incluso nos olvidamos de la dictadura cívico-militar, que por su fracaso no fue reivindicada por ningún espacio político-partidario, contó indudablemente con cierto respaldo en sectores sociales de mentalidad autoritaria y fascistoide, que no se esfumaron al escuchar las apelaciones democráticas a la tolerancia.

13- Pero además está funcionando a pleno el aparato mediático comunicacional, tratando en un esfuerzo enorme de mostrar que el macrismo no es una reedición de las experiencias desastrosas de Martínez de Hoz y Cavallo. Recordemos la increíble cantidad de mentiras dichas por Macri durante la campaña, a un público cuya capacidad crítica ha sido aplanada por un efectivo mensaje mediático. El aparato de manipulación está más aceitado que nunca, y coordina noticias, acciones judiciales, acciones para-militares (Gendarmería), tapas de diarios y horarios centrales de la televisión, ejecutando siempre una melodía perfectamente acordada entre el poder político y mediático-judicial. ¿Cuantos votos fueron miserablemente robados en base a la mentira directa, aprovechando la despolitización de muchos? La manipulación macrista opera sobre las debilidades políticas, ideológicas y culturales de los actores del campo popular. Eso nos lleva a volver la mirada sobre nosotros mismos.


La necesidad de una redefinición del kirchnerismo:

Hay una versión “encantada” del kirchnerismo que debe ser superada.

Es razonable que, en el fragor de la disputa política, un espacio político enaltezca sus logros y minimice sus problemas. Pero en algún momento es necesario entender que junto con los logros y los momentos heroicos, que los hubo y fueron los más grandes desde que se recuperó la democracia, ha habido fallas de gestión, de previsión de problemas que no se atacaron a tiempo, de tropiezos que pudieron haberse evitado. No debemos recordar los 12 años como una sucesión ininterrumpida de éxitos en los cuales vivimos de festejo en festejo en las plazas de la República, porque fue un tiempo duro y complejo. Hoy se hace evidente que hubo falta clara de construcción política, de organizar el espacio (la comunicación, los recursos, las respuestas políticas rápidas frente a la realidad), de formación de cuadros y de debate político. Se estaba en el gobierno, en el Estado, y se confió que con eso alcanzaba. Cristina ha dicho  que ella tuvo, a lo sumo “el 20/25% del poder”. ¿Queda claro? Es fundamental entender esto: el kirchnerismo, en el poder, con el aparato del Estado, tuvo “el 25% del poder”.

Estar en el Estado–como nos señala Cristina- no es tener el poder, y el poder se construye, no se toma en una elección. Se puede construir poder desde el Estado, como ocurrió por una muy particular coyuntura, con el kirchnerismo. Pero si no se está allí, una fuerza transformadora debería buscar construir poder desde el llano.

Lo cierto es que no se construyó, en paralelo a la compleja tarea gubernativa, una fuerza vigorosa independiente de las estructuras estatales. El kirchnerismo nació en el Estado, se consolidó gracias a la acción estatal –que no es lo mismo que decir, como hace la derecha, que fue “gracias a los fondos” estatales-. El proyecto se consolidó, y fue reconocido y valorado, por sus políticas públicas inclusivas y su defensa firme de los intereses populares.

Pero el kirchnerismo no había hecho hasta ahora el recorrido en el llano, sin puestos, sin fondos, sin “lugares de figuración”, con sinsabores, hostilidad del aparato gubernamental, y con todas las dificultades y limitaciones típicas de estar en el llano.

También se deben entender los desgajamientos que ha sufrido el kirchnerismo, no como una señal de la irremediable disolución de la fuerza. La diferencia entre un período de crecimiento económico más o menos armónico, y un período de confrontación con sectores poderosos y crisis externa sirven para explicar parte de los fraccionamientos. Y la diferencia entre estar en el Estado, y estar fuera de él, permiten comprender otros alejamientos.

Para lograr explicar el tiempo presente hay que evitar reducir las defecciones políticas a simples problemas de chantaje por supuestos delitos con las que el gobierno macrista logra neutralizar ex -kirchneristas.

Repasemos los 12 años: ya Duhalde, no en vano caudillo del principal distrito electoral, chocó y repudió a Néstor Kirchner durante su primer mandato. En 2009 De Narváez triunfó en provincia de Buenos Aires, contando con numerosos votos del peronismo no kirchnerista. Más tarde, Massa asumió abiertamente la meta –pedida por el establishment económico y mediático- de protagonizar y capitalizar el voto peronista anti-K, para fracturar y debilitar al kirchnerismo/peronismo. Y lo logró parcialmente, transformándose en el candidato “peronista” favorito del establishment.

Con la llegada del macrismo al gobierno, un espectro de integrantes del Frente para la Victoria se sintieron “liberados” de continuar en el espacio kirchnerista: los Bossio, los Pichetto, gobernadores provinciales, intendentes, buena parte del gremialismo peronista. ¿Qué expresaba su alejamiento? El malestar frente al devenir político del kirchnerismo, a esa trayectoria hecha de intuiciones políticas y confrontaciones reales que los colocó en la vereda de enfrente de los principales poderes fácticos. No quieren seguir más en una “aventura rebelde”, que no sienten como propia.

Quieren volver a su vieja adscripción ideológica conservadora popular, o los más “modernos” como Urtubey, asumir la nueva identidad neoliberal-popular. Desean ser el ala “sensible” del subdesarrollado capitalismo local, que es lo mismo que ser los administradores “sensibles” de la globalización neoliberal en la neocolonia argentina.
La desprotección actual que se siente en el kirchnerismo deviene no tanto de la acción de macrismo, como de la falta de una articulación orgánica sólida de este importante espacio político. ¿Cómo es posible que nos encontremos casi sin medios propios, sin capacidad de reacción masiva y solidaria frente a los ataques y las medidas reaccionarias del macrismo, sin un discurso unificado y una interpretación propia de la historia reciente, sin tareas políticas concretas para miles y miles de personas que desean hacer política?

No se ha reaccionado frente al nuevo escenario, que ya está cumpliendo dos años, y que por falta de organización termina cargando a Cristina con todas las decisiones y todas las iniciativas. Cuando ella reclamo una auditoría integral de la obra pública ¿por qué este espacio no salió masivamente a reclamar en todas las calles del país una medida que golpearía en el centro del verso macrista-honestista de la “corrupción K”?

La necesidad imperiosa de una reinvención del kirchnerismo deviene de su peculiar nacimiento a partir de ocupar el Estado, haber crecido en forma vertical y sin desarrollar capacidades organizacionales autónomas de las estructuras estatales.

Y también de la imprevisión política que existió sobre otra situación que era totalmente posible en democracia- y más aún si nuestro pico electoral máximo fue del 54% y no del 70%-: la posibilidad real de perder las elecciones.
No sirve ni es bueno políticamente idealizar a la sociedad, al pueblo o a la propia fuerza política, y confiar en que los resultados que se darán por arte de magia. El trabajo, el arduo trabajo militante es la base sólida de cualquier logro político.

El kirchnerismo tiene que dejar de ser una suerte de espacio nostálgico y añorante de un pasado irrepetible, un enorme archipiélago estático y sumido en la depresión, y convertirse en un espacio organizado, inteligente, creativo  que dé cabida y posibilidades genuinas de participación a todo el potencial militante que tiene.

Un espacio que sea hoy capaz de dar un lugar para el pensamiento y la acción a decenas de miles de mujeres y hombres valiosos, comprometidos y dispuestos a poner sus esfuerzos en la vertebración de una fuerza capaz de acometer las enormes tareas pendientes para lograr (no por un ratito) una Argentina justa, libre y soberana.

Buenos Aires, 13 de noviembre

*Licenciado en Economía UBA y Magíster en Relaciones Internacionales por FLACSO. Candidato a Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires. Investigador-docente en la Universidad Nacional de general Sarmiento, en el Instituto de Desarrollo Humano.
Profesor en la Facultad de Cs. Sociales y Cs. Económicas de la UBA. Docente en la maestría de Historia Económica en la FCE UBA, y en la Maestría en Cs. Sociales del Trabajo en el Centro de Estudios Avanzados de la UBA.